Actualmente, las regiones de Antofagasta y Tarapacá concentran algunos de los proyectos de desalación más relevantes del país para la minería. Entre ellos destacan la planta Escondida Water Supply (EWS) de BHP, inaugurada en 2018; la planta del proyecto Spence Growth Option, que desde 2021 abastece completamente con agua desalinizada las operaciones de Spence; y Quebrada Blanca Fase 2 de Teck, que incorporó una planta desaladora para abastecer sus operaciones en Tarapacá.
“Quebrada Blanca es la primera operación minera de la región de Tarapacá que utiliza agua de mar 100% desalinizada para todos sus procesos de producción, la cual se transporta por ductos desde la zona portuaria hasta el área cordillera. Esta planta tiene una capacidad de procesamiento de 1.000 litros por segundo y permitió devolver el 100% de sus derechos de agua al Estado de Chile.
A ello se suman nuevas iniciativas como el proyecto Aguas Horizonte de Codelco, actualmente en construcción para abastecer a Chuquicamata, Ministro Hales y Radomiro Tomic; el desarrollo de una nueva planta desaladora de Collahuasi en Puerto Patache; y la expansión de infraestructura desalinizadora de Antofagasta Minerals en Distrito Centinela.
En paralelo, El Abra ingresó recientemente al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental un proyecto de US$7.500 millones para extender su vida útil por 40 años, iniciativa que considera una planta desaladora y sistemas de impulsión de agua de mar para sus futuras operaciones.
Este avance en desalación ha ido acompañado de una mayor optimización del recurso hídrico. Actualmente, la minería concentra más del 80% de la capacidad instalada de desalación en Chile y reutiliza cerca del 73% de sus aguas residuales. Además, las operaciones han incorporado tecnologías de monitoreo en tiempo real, inteligencia artificial y sistemas de recirculación para mejorar la eficiencia en el uso del agua.


