Patricio Pinto, Director de Asuntos Externos de Kinross Chile abordó los alcances del proyecto aurífero que la compañía busca desarrollar en Atacama.
A unos 170 kilómetros al noreste de Copiapó y a una altitud aproximada de 4.200 metros sobre el nivel del mar, Lobo-Marte se perfila como uno de los proyectos auríferos más relevantes de Chile. Su diseño considera la explotación secuencial y a rajo abierto de los depósitos Marte y Lobo, con una capacidad nominal de procesamiento de 35.000 toneladas diarias.
El proyecto dio un paso decisivo en abril de 2026, cuando su Estudio de Impacto Ambiental fue admitido a tramitación. La iniciativa contempla tres años y medio de construcción, 16 años de operación y dos años de cierre, y representa una oportunidad para proyectar la presencia productiva de Kinross en Atacama más allá de 2040.
“El ingreso del Estudio de Impacto Ambiental marca una etapa decisiva para Lobo-Marte y Kinross en Chile. Llegar aquí fue resultado de un trabajo de años: una línea base rigurosa, con un acercamiento temprano y honesto hacia la comunidad, integrando por supuesto a las comunidades Colla y urbanas de las comunas de Copiapó y Tierra Amarilla”, afirma Patricio Pinto, Director de Asuntos Externos de Kinross Chile.
Como parte de ese proceso, la empresa desarrolló una Participación Ciudadana Temprana que, según el ejecutivo, alcanzó a más de 5.000 personas de manera presencial y virtual. Además, incorporó desde el diseño sistemas de manejo y recirculación de aguas, tecnologías de control de emisiones de polvo, medidas para preservar la biodiversidad y un plan de cierre orientado a la restauración del lugar.
“Lobo-Marte es el proyecto de mayor envergadura que hemos impulsado en Chile, con una inversión inicial estimada de US$1.500 millones. Durante la construcción proyectamos entre 2.800 y 3.400 puestos de trabajo, y cerca de 1.000 personas propias en operación, más los equipos de empresas colaboradoras que llegarían a otras 1.500 personas aproximadamente”, detalla Pinto.
El empleo, la formación de capital humano y el desarrollo de proveedores locales aparecen así entre los principales impactos esperados para Atacama. A ello se suma una estrategia de inversión social centrada en biodiversidad, bienestar territorial, capital humano y comunidades indígenas.
“Actualmente el 99% de nuestras adquisiciones se realiza en Chile y más de la mitad en la propia región, lo que fortalece a los proveedores de Atacama”, señala.
NUEVA ETAPA PARA LA MINERÍA DEL ORO
Lobo-Marte considera la explotación secuencial de los depósitos Marte y Lobo mediante minería a rajo abierto. El mineral será procesado a través de lixiviación en pilas, con instalaciones Adr y Sart. De acuerdo con el expediente ambiental, el suministro de agua fresca provendrá de pozos existentes utilizados por Compañía Minera Mantos de Oro, sin superar los límites históricos declarados.
Lobo-Marte forma parte de la estrategia con la que Kinross busca proyectar su presencia en Chile durante las próximas décadas. Junto con la extensión de La Coipa, permitiría mantener su continuidad productiva en Atacama y elevar significativamente la producción aurífera nacional.
“El mundo necesitará más minerales para la transición energética, y Chile está en una posición privilegiada para responder a esa demanda. Nuestro portafolio lo refleja: la extensión de La Coipa y Lobo-Marte, que por sí solo aumentaría en casi un 50% la producción de oro del país”, afirma Pinto.
Además, agrega que “operamos con energía 100% renovable, recirculamos más del 80% del agua y diseñamos nuestros proyectos con criterios ambientales y sociales desde su origen”, especifica Pinto.
Para el ejecutivo, la oportunidad que enfrenta Chile no depende únicamente de la disponibilidad de recursos, sino también de la forma en que estos sean desarrollados.(Boletín Minero Sonami, Julio 2026)



