La actualización del Índice de Calidad de Vida Urbana (Icvu) 2015-2025, elaborada por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) junto a la Pontificia Universidad Católica, evidenció un retroceso en las principales comunas de la Región de Atacama, consolidando una tendencia preocupante en ciudades intermedias del país.
¿QUÉ ES EL ICVU?
El Icvu mide la calidad de vida en 99 comunas que concentran cerca del 80% de la población nacional, a partir de 36 variables agrupadas en 6 dimensiones tales como: “conectividad y movilidad”, “vivienda y entorno”, “condiciones laborales”, “ambiente de negocios”, “salud y medio ambiente” y “condiciones socioculturales”.
DATOS REGIONALES
De acuerdo con el informe, Copiapó descendió desde un nivel “Medio alto” a “Medio bajo”, mientras que Vallenar cayó desde “Medio bajo” a “Bajo”, reflejando un deterioro sostenido en la última década.
En el caso de Copiapó, los principales retrocesos se concentran en conectividad y movilidad, con un aumento en los tiempos promedio de traslado al trabajo —de 28 a cerca de 36 minutos—, una disminución en el uso del transporte público y un deterioro en indicadores asociados a la infraestructura vial.
A ello se suma un debilitamiento en el entorno económico local. La ciudad muestra una mayor dependencia del Fondo Común Municipal en sus ingresos, cuya participación aumentó de 35,55% a 41,15% entre 2015 y 2025, reflejando una menor autonomía financiera.
En paralelo, se registra una caída significativa en la disponibilidad de servicios bancarios, con una disminución de 14,94 a 7,11 bancos por cada 100 mil habitantes, así como una baja en los montos pagos de patentes municipales, que pasaron de $34.252 a $28.455 por persona.
En conjunto, estos indicadores evidencian un menor dinamismo en la actividad económica local.
LA CIUDAD DE VALLENAR
La situación es similar en Vallenar, que a estas dimensiones se suman brechas en “vivienda y entorno” y “salud y medio ambiente”, lo que evidencia que el retroceso es de carácter integral y no responde a una sola variable.
Los resultados en la dimensión de “conectividad y movilidad” no consideran la reciente implementación del sistema de buses eléctricos en Copiapó, lo que podría incidir positivamente en futuras mediciones.
Por su parte, Vallenar presenta retrocesos en múltiples dimensiones del índice, aunque registra un avance en condiciones laborales, configurando un escenario de desarrollo desigual entre sus distintos ámbitos y, al mismo tiempo, una oportunidad para potenciar este aspecto como base de su recuperación.
LA PARADOJA DEL CRECIMIENTO
Frente a este escenario, el Presidente Regional de la CChC Atacama, Cristian Alzamora, advirtió que existe una brecha entre crecimiento económico y bienestar urbano.
“Pese a estos resultados, Atacama lideró el crecimiento económico del país en 2025, con una expansión del Pib de 15%, muy por sobre el promedio nacional, impulsada principalmente por la minería. Este dinamismo también se reflejó en un aumento de 27% en las exportaciones regionales”, señaló.
“Estamos frente a una paradoja evidente: la región genera riqueza, pero no logra traducirla en mejor calidad de vida para las personas. Ese es hoy el principal desafío”, agregó.
El líder gremial explicó que esta situación responde a factores estructurales como la centralización de la inversión, el déficit en planificación urbana y el rezago en infraestructura crítica.
Asimismo, destacó que el Icvu debe ser entendido como una herramienta de gestión:
“Más que una crítica, es una guía que permite identificar brechas y orientar con claridad dónde enfocar los esfuerzos”.
DESAFÍOS
Desde la CChC Atacama hicieron un llamado a avanzar hacia un modelo de desarrollo más equilibrado, donde el crecimiento económico vaya de la mano con mejores ciudades.
Entre las principales líneas de acción, se plantea fortalecer el transporte público y la conectividad, reactivar barrios comerciales y mejorar la planificación urbana, promoviendo ciudades más integradas y con mejor acceso a servicios y espacios públicos.
“Ninguna región puede sostener su competitividad si sus ciudades no son habitables. El desafío es transformar el crecimiento en calidad de vida”, concluyó Alzamora.





