Por Gastón Fernández Montero,La minería chilena enfrenta una encrucijada estratégica: no basta con que los precios internacionales favorezcan la rentabilidad de los proyectos; la valoración de la minería formal debe compatibilizarse con su fortalecimiento y expansión. Ese equilibrio exige cambios institucionales, marcos contractuales robustos y una política pública que promueva escala, formalidad y responsabilidad social en regiones como Illapel, Huasco y Vallenar.