Por Gastón Fernández Montero.-Las tierras raras son un conjunto de 17 elementos químicos que incluyen el escandio, itrio y los 15 elementos del grupo de los lantánidos. A pesar de su nombre, algunos de estos elementos como el cerio, itrio y neodimio son relativamente abundantes en la corteza terrestre, pero se denominan “raras” porque es poco común encontrarlos en forma pura. Estos elementos tienen propiedades magnéticas, luminiscentes y electroquímicas que los hacen esenciales para sectores como la automoción, la electrónica avanzada y la defensa.
Históricamente, el descubrimiento de las tierras raras comenzó en 1787 con el hallazgo de un mineral en Ytterby, Suecia, que contenía óxidos de elementos desconocidos en ese momento. Desde entonces, se han identificado minerales económicamente viables para su extracción, siendo los más importantes el fluorocarbonato bastnäsita y los fosfatos monacita y xenotima.
Actualmente, la demanda de tierras raras ha crecido debido a su uso en tecnologías clave para la transición energética, como vehículos eléctricos y turbinas eólicas. Cada vehículo eléctrico contiene aproximadamente 1,5 kg de tierras raras, lo que genera preocupación sobre la disponibilidad futura de estos recursos.
En el plano geoestratégico, países como Japón están explorando la extracción de tierras raras en el lecho marino para reducir su dependencia de China, principal productor mundial. La viabilidad económica y técnica de estas operaciones aún está en evaluación.
Este artículo busca difundir conocimiento histórico y jurídico sobre la importancia estratégica y económica de las tierras raras, un recurso clave para el desarrollo tecnológico y energético global.



