ANTOFAGASTA SE CONSOLIDA COMO EL GRAN LABORATORIO DE LA MINERÍA DEL FUTURO EN CHILE CON US$ 105 MIL MILLONES EN INVERSIONES

Antofagasta sigue posicionándose como el principal polo de desarrollo de la minería chilena. La región concentra algunos de los proyectos llamados a marcar el futuro de una industria que atraviesa uno de sus momentos de mayor optimismo.

Según el estudio “Señales de la Minería”, elaborado por Vantaz Group y Cesco, la confianza del sector alcanzó su nivel más alto desde que se realiza la medición. La cartera de proyectos estimada para la próxima década supera los US$105 mil millones, reflejando uno de los ciclos de inversión más relevantes de los últimos años.

Para Daniel Morales Farías, Director Ejecutivo de J.E.J. Ingeniería, empresa chilena con más de 33 años desarrollando e implementando servicios integrales para la minería y otras industrias, gran parte de ese desarrollo tendrá como protagonista a la Región de Antofagasta. “Durante la próxima década tendrán especial relevancia las iniciativas asociadas a la continuidad y expansión de los grandes distritos mineros de la región”, señala. Entre ellas destaca proyectos estructurales como la Nueva Concentradora Escondida, la continuidad operacional de Radomiro Tomic y la Desaladora Distrito Norte, infraestructura clave para fortalecer la seguridad hídrica de las operaciones mineras.

Daniel Morales Farías, Director Ejecutivo de J.E.J. Ingeniería

A juicio del ejecutivo, el valor de estas iniciativas trasciende el aumento de la producción. “Su relevancia radica también en la capacidad de movilizar inversiones de largo plazo, impulsar la innovación tecnológica, generar empleos especializados y acelerar soluciones vinculadas a la eficiencia hídrica, la descarbonización y la automatización de procesos”, afirma.

Morales sostiene que la nueva generación de proyectos mineros se diferencia de los ciclos anteriores por incorporar una mirada más integral, donde la sostenibilidad, la eficiencia energética, la gestión responsable del agua y la reducción de emisiones tienen un rol cada vez más relevante.

A ello se suma la incorporación de herramientas digitales basadas en la automatización, inteligencia artificial y sistemas de monitoreo en tiempo real, así como una mayor consideración de variables sociales y territoriales desde las etapas tempranas de diseño.

“Más que un proyecto en particular, el gran desafío y oportunidad para la región será materializar inversiones que permitan producir los minerales que demanda la transición energética de manera cada vez más eficiente, sostenible y alineada con las exigencias ambientales y sociales actuales”, concluye.

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