Por: Leonardo Cornejo Figueroa , PhD.- Las tierras raras (REE) comprenden 17 elementos químicos estratégicos (15 lantánidos más el scandio y el itrio) esenciales para el desarrollo tecnológico, la energía limpia y la defensa, cuya extracción y procesamiento son complejos y muy sensibles desde el punto de vista geopolítico. A pesar de su nombre, las tierras raras no son escasas en la tierra, pero se encuentran dispersas y en concentraciones que son poco explotables desde el punto de vista económico, lo que dificulta su extracción.
Las tierras raras poseen propiedades magnéticas, eléctricas y térmicas únicas, lo que las hace indispensables en múltiples industrias, como por ejemplo: electrónica, telecomunicaciones, energía renovable, defensa, aeroespacial, medicina, industria automotriz y la industria química.
Desde el punto de vista de la distribución geográfica, China es el país dominante con cerca del 70% de la extracción y el 80% de la producción mundial. Otros países con reservas importantes son Vietnam, USA, Rusia, India y Australia. En latino américa se destacan Brasil, Argentina, Chile y Bolivia, concentrando alrededor del 20% al 25% de las reservas mundiales.
La concentración de la extracción y producción de tierras raras por parte de China ha generado tensiones comerciales y ha impulsado a otros países a diversificar sus fuentes y desarrollar capacidades de procesamiento propias.
LAS TIERRAS RARAS EN CHILE
Chile es conocido y líder, a nivel mundial, principalmente por sus depósitos y producción de cobre y litio y está comenzando a destacarse por la presencia y futura explotación de tierras raras. En este sentido, tiene el potencial de convertirse en un proveedor importante de tierras raras gracias a sus depósitos en las regiones de Biobío y Atacama.
En la región del Biobío se encuentra el proyecto más avanzado denominado Módulo Penco, que cuenta con un yacimiento de arcillas iónicas con recursos estimados en unos 27,5 millones de toneladas de roca a 2.292 ppm de REE, equivalente a unos 63 kt de oxidos de tierras raras. Adicionalmente, SERNAGEOMIN ha identificado miles de hectáreas en esa región con concesiones de exploración y depósitos secundarios de relaves de cobre también con contenidos de REE.
Cada país define cuál es su lista de “minerales críticos”. En Chile, el gobierno del ex-Presidente Gabriel Boric estableció un listado de aquellos elementos considerados fundamentales para mantener las necesidades de alto nivel, tales como: la transición energética, la seguridad alimentaria y la defensa o cadenas de suministro. La lista definida de minerales críticos para Chile es: Cobre (Cu), Litio (Li), Molibdeno (Mo), Renio (Re), Cobalto (Co), Elementos de Tierras Raras (REE), Antimonio (Sb), Selenio (Se), Telurio (Te), Oro (Au), Plata (Ag), Hierro (Fe), Boro (B) y Yodo (I).
Por su parte, cabe mencionar que Estados Unidos ha declarado, entre otros, al cobre, el litio y las tierras raras como parte de su lista de elementos críticos y Donald Trump ha puesto énfasis en depender cada vez menos de los mercados externos para abastecerse de estos minerales críticos. Por ello es que el mandatario anunció a inicios de febrero del presente año, el lanzamiento de una reserva de tierras raras y minerales críticos “para uso civil en tiempos de emergencia” por un valor de US$12 mil millones.
La reciente firma del acuerdo entre Chile y Estados Unidos, durante el presente año, busca asegurar la continuidad de las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras, reflejando así la importancia geopolítica de estos recursos. El interés de Estados Unidos en las tierras raras chilenas se debe principalmente, como se indicó, a la necesidad de asegurar su cadena de suministro independiente de China y garantizar recursos para abastecer las necesidades de la industria norteamericana que requiere de estos materiales, especialmente en cuestiones de seguridad nacional. En términos simples, esto significa desarrollar estrategias conjuntas para la extracción y explotación de estos yacimientos.
Según confirmó la cancillería chilena, las consultas entre ambos países, buscarán abordar el desarrollo de mecanismos que fortalezcan las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras; la identificación conjunta de proyectos de interés para abordar brechas en las “cadenas de suministro prioritarias” y la gestión de “chatarra de minerales críticos y tierras raras”, con el fin de apoyar la diversificación de las mismas. También se incluye la exploración de “mecanismos de financiamiento”, tanto privados como estatales, para proyectos de inversión en minerales críticos.
El medio ambiente y la explotación de tierras raras- el caso de Penco
La explotación de tierras raras y minerales críticos, en general, genera graves problemas ambientales, destacando, entre otros, la crítica escasez y contaminación de los recursos hídricos, la destrucción de los ecosistemas, la deforestación, la afectación del suelo, la biodiversidad, los recursos hídricos y las comunidades de las poblaciones aledañas.
Durante el proceso de extracción y procesamiento, se generan residuos que pueden contaminar las fuentes de aguas cercanas. Esto incluye la liberación de metales pesados y productos químicos peligrosos, como ácido sulfúrico y ácido fluorhídrico, que pueden filtrarse en ríos y acuíferos, afectando la salud de las comunidades y los ecosistemas locales.
La explotación minera de tierras raras ha menudo se realiza a cielo abierto, lo que implica la remoción de grandes volumenes de tierra y por ende la destrucción de habitats naturales. Esto puede ocacionar la pérdida de biodiversidad y la extinción de la flora y fauna local, resultando gravemente alterados los ecosistemas debido a esta actividad.
Por otro lado la extracción y producción minera puede generar conflictos entre las comunidades locales y las empresas mineras. Las comunidades a menudo se oponen a las mineras debido a los impactos que estas causan y a las amenazas que estas generan para la salud y la vida, lo cual puede provocar tensiones sociales.
La situación de las tierras raras en la comuna de Penco-Lirquén, en la región del Biobío viene desde hace muchos años. En las laderas del fundo Coihueco yace un depósito de arcillas con altos contenidos de elementos lantánidos, conocidos como tierras raras. Es allí donde la compañía canadiense Aclara Resources, filial del grupo Hoschschild Mining, lleva años tratando de desarrollar el proyecto de extracción y procesamiento denominado “Módulo Penco”, con una inversión que supera los US$ 150 millones, a cambio de extraer por nueve años concentrados de tierras raras a sólo 2 kilómetros del centro de Penco.
El conflicto entre la compañía y los pobladores de la comuna se origina en que, por un lado, Aclara asegura que el proyecto sería 100% sustentable, mitigando o eliminando los impactos que generarán los explosivos, elementos químicos, depósitos de relaves, maquinarias mineras en una zona con gran vegetación endémica y muy cercano a la población. Por otro lado, las organizaciones de la comunidad y principalmente las ambientales, llevan décadas oponiéndose a que los cerros de Penco sean dinamitados, debido a la destrucción que esto causaría a la capa vegetal y a la contaminación del río Penco, la pérdida de espacios de esparcimiento y la destrucción irreversible de un ecosistema único.
entonces, no es raro que un proyecto importante como este, de tierras raras, esté detenido. Lo complejo del debate en torno al proyecto minero de la empresa Aclara Resources en Penco, es que a pesar del potencial de desarrollo que este puede tener, mientras no existan respuestas satisfactorias en relación a la explotación y producción de los minerales, seguirá encendida la disputa entre la compañía y las comunidades locales.


