Por Gastón Fernández Montero, abogado.- La reciente designación de Ximena Rincón como Ministra de Energía abre una ventana estratégica para Chile y Argentina. Su experiencia previa en el Ministerio de Minería, particularmente en la elaboración del Tratado Minero entre ambos países, constituye un antecedente valioso que demuestra la viabilidad de acuerdos binacionales de gran alcance.
Hoy, frente a los desafíos de la transición energética, la seguridad de suministro y la necesidad de diversificar matrices productivas, se hace urgente pensar en un Tratado de Integración y Complementación Energética Chile-Argentina. Este instrumento permitiría consolidar una cooperación estructural en materia de energía, con beneficios directos para ambas naciones.
BENFICIOS DE LA INICIATIVA
- Seguridad energética compartida: Chile podría acceder a excedentes de gas y petróleo argentinos, mientras Argentina aprovecharía la capacidad de transmisión eléctrica y el potencial renovable
- Optimización de recursos naturales: La complementariedad geográfica y productiva permitiría un uso más eficiente de hidrocarburos, energías renovables y redes de transmisión.
- Reducción de costos: La integración energética disminuiría la dependencia de importaciones lejanas y reduciría los costos de transporte y generación.
- Impulso a las energías renovables: Chile, con su liderazgo en energía solar y eólica, podría exportar conocimiento y capacidad instalada, mientras Argentina fortalecería su transición energética.
- Fortalecimiento de la soberanía regional: Un tratado de esta naturaleza consolidaría la autonomía energética frente a mercados externos, reforzando la cooperación
PROPUESTA DE EJES DE TRATADO
- Interconexión eléctrica binacional: Ampliar y modernizar las líneas de transmisión entre ambos países.
- Intercambio de gas y petróleo: Establecer mecanismos flexibles de suministro según estacionalidad y
- Fomento conjunto de energías renovables: Crear fondos binacionales para proyectos solares, eólicos e hidroeléctricos.
- Investigación y desarrollo: Impulsar centros de innovación energética compartidos.
- Marco jurídico estable: Garantizar seguridad para las inversiones y transparencia en la gestión.
La historia demuestra que los tratados binacionales entre Chile y Argentina han sido posibles y fructíferos. Hoy, con la urgencia de enfrentar el cambio climático y asegurar el desarrollo sostenible, un Tratado de Integración y Complementación Energética no solo es deseable, sino necesario. La voluntad política y la experiencia acumulada nos permiten dar este paso hacia una soberanía energética compartida, que fortalezca la justicia territ


