Por Christian Spratz, gerente general de Gama Leasing
La economía internacional ha variado drásticamente en los años, afectando fuertemente a la industria minera nacional. La baja en el valor del cobre y el alza del dólar son parte de los factores que han causado una reacción en cadena que ha cambiado las proyecciones del sector y resentido el futuro de sus proveedores, que crecieron en torno a este negocio.
La gran pregunta es ¿cómo ha afectado a quienes prestan servicios? Mientras algunos han optado por replegarse administrando sus costos, otros han quebrado debido a que no pudieron adaptarse a los cambios ni enfrentar el fuerte endeudamiento característico de este sector productivo. Vivir o morir, he allí el punto de inflexión que puede ser sorteado si se toman a tiempo una serie decisiones intel
igentes.
Es bien sabido que la minería es un sector de altas exigencias, lo que bajo las actuales circunstancias económicas se ha acrecentado, impulsando a las empresas hacia la búsqueda de una gestión altamente eficiente, una solución que la mayoría ha encontrado en el outsourcing, nuevas fórmulas de financiamiento, etc.
La posibilidad de externalizar la administración de flotas de vehículos, se ha transformado en un gran respiro para las empresas proveedoras del rubro de mayor tamaño, puesto que se les exige un alto estándar de calidad y una rápida renovación, lo que de otra forma no es fácil de absorber. Para ellos comprar, equipar los vehículos y venderlos en el período establecido, supone un trabajo demasiado costoso, que los aleja de la operación. Es más, la mayoría de las empresas de la región de Antofagasta recurren a la fórmula del leasing operativo.
Lo destacado de este sistema, es que el cliente paga un arriendo que incluye no sólo el uso del vehículo sino además, las patentes, mantenciones y seguros. El leasing operativo, es un servicio orientado a empresas que quieren focalizarse en su negocio, junto con tercerizar el tiempo y recursos asociados al manejo de flotas.
En tanto, las empresas de menor tamaño suelen recurrir al leasing financiero, el que consiste en un arriendo con opción de compra, donde el cliente paga cuotas de un mismo valor durante determinado periodo, para finalmente quedarse con el bien.
Ambos productos ayudan a las empresas vinculadas al rubro minero a optimizar su gestión según las circunstancias de cada una. Por un lado el leasing operativo permite a las grandes y medianas empresas planificar su flujo de caja a través de una cuota única que elimina los costos imprevistos derivados de tener flota propia. En tanto, el leasing financiero, facilita a las Pymes importantes beneficios contables y tributarios mientras amplían su disponibilidad de crédito (es muy común que en este caso recurran a compañías como nosotros para obtener leasing de sus vehículos porque con ello dejan disponible sus líneas bancarias).
La evolución de las cifras de negocio en el mercado del leasing muestra resultados positivos sobre todo a largo plazo. Cada año aumentan las empresas que optan por esta alternativa como la mejor opción para la operación de su negocio. Las cifras de este mercado se consolidan y presentan un crecimiento constante a pesar de la desaceleración que vive la industria, producto del alza del dólar y la incertidumbre frente a la reforma tributaria.


