Por Gastón Fernández Montero,La minería chilena enfrenta una encrucijada estratégica: no basta con que los precios internacionales favorezcan la rentabilidad de los proyectos; la valoración de la minería formal debe compatibilizarse con su fortalecimiento y expansión. Ese equilibrio exige cambios institucionales, marcos contractuales robustos y una política pública que promueva escala, formalidad y responsabilidad social en regiones como Illapel, Huasco y Vallenar.
TRANSFORMACIÓN DE ENAMI
La llamada nueva Enami, concebida bajo el enfoque de “Pantalones Largos”, representa un cambio de paradigma: deja atrás el antiguo límite de las 5.000 toneladas y aspira a convertirse en un actor operativo, financiero y asociativo. Esa transformación abre dos líneas de oportunidad: Escala y formalización: la posibilidad de que ENAMI participe en proyectos de mayor envergadura facilita la incorporación de pequeños y medianos productores a cadenas de valor más competitivas y Asociaciones público‑privadas: una Enami con capacidad de inversión y gobernanza moderna puede ser contraparte para joint ventures, financiamientos y proyectos de recuperación de relaves.
Para que esta transición sea efectiva, la nueva Enami debe combinar capacidad técnica, transparencia en su gobernanza y reglas claras para la asociación con privados, sin perder su mandato de fomento a la minería regional.
LA PLATA Y LA MINERÍA REGIONAL
Además del foco tradicional en cobre y litio, la plata vuelve a ser un mineral estratégico para la minería formal de menor y mediana escala. En las provincias de Illapel, Huasco y Vallenar existen oportunidades concretas: Proyectos de vetas y relaves con potencial de recuperación económica a menor Capex que grandes minas a rajo abierto; Encadenamientos locales: la explotación formal de plata puede dinamizar proveedores, servicios y empleo en las comunas afectadas yFormalización de pequeños productores: la Nueva ENAMI puede facilitar acceso a plantas de beneficio, financiamiento y mercados.
La valorización de estos proyectos debe considerar no solo el precio del metal, sino la capacidad de generar empleo formal, tributación estable y desarrollo territorial.
VALORACIÓN CON FORTALECIMIENTO
Valorar la minería formal implica reconocer su aporte económico y social, pero esa valoración debe ser coherente con políticas que permitan su crecimiento responsable. Los elementos clave son: Estabilidad jurídica y contractual: los inversionistas requieren certezas sobre marcos tributarios, derechos de agua y permisos ambientales; Financiamiento y capitalización: instrumentos que permitan a la pequeña y mediana minería escalar sin perder formalidad.; Capacidad operativa estatal: Enami y otras entidades deben contar con equipos técnicos y financieros para asociarse y co‑invertir y, Gestión social y ambiental: la expansión debe ir acompañada de planes de relacionamiento con comunidades, mitigación de impactos y monitoreo independiente.
Tabla de prioridades para compatibilizar valoración y expansión
| Prioridad | Objetivo | Medida práctica |
| Estabilidad jurídica | Atraer inversión de largo plazo | Revisar cláusulas de estabilidad y mecanismos de solución de controversias |
| Financiamiento | Escalar proyectos formales | Crear líneas de crédito y garantías para PYMEs mineras |
| Capacidad estatal | ENAMI operativa y asociativa | Modernizar gobernanza y dotar de recursos técnicos y financieros |
| Relación territorial | Legitimidad social | Mesas de diálogo, acuerdos de beneficio compartido |
| Sostenibilidad ambiental | Licencia para operar | Planes de cierre, recuperación de relaves y monitoreo continuo |
- RIESGOS Y CÓMO MITIGARLOS
- Riesgo de fragmentación regulatoria: coordinar ministerios y servicios para evitar solapamientos.
- Riesgo social: priorizar la participación temprana de comunidades y acuerdos de beneficios tangibles.
- Riesgo financiero: diseñar instrumentos que reduzcan el costo de capital para proyectos formales.
- Riesgo de captura institucional: asegurar transparencia y controles en la Nueva ENAMI.
RECOMENDACIONES PRÁCTICAS
*Para empresas y pequeños productores: formalizar operaciones, actualizar contratos y explorar alianzas con ENAMI.
- Para ENAMI: definir un plan estratégico público, con metas de inversión, gobernanza y transparencia.
- Para el Estado: armonizar incentivos fiscales con exigencias ambientales y sociales; facilitar permisos sin rebajar estándares.
- Para comunidades: exigir participación vinculante y beneficios claros en empleo, compras locales y proyectos de desarrollo.
- La minería chilena puede aprovechar la coyuntura favorable de precios y la oportunidad institucional que representa la Nueva ENAMI Pantalones Largos para impulsar una minería formal, más grande y más responsable. Pero la valoración que la sociedad y los mercados hagan de nuestra minería debe ir de la mano del fortalecimiento institucional, del acceso a financiamiento y de un compromiso real con las comunidades y el medio ambiente. Solo así la expansión será sostenible y legítima.
GASTÓN FERNÁNDEZ MONTERO
Abogado y Minero — Illapel, Huasco y Vallenar


